Paula Meru Tracender a través del cuerpo

Su pasión por bailar la llevó a estudiar danza Contemporánea en la Escuela Espiral y luego algunos años de Pedagogía en Danza en la U. Chile. Sólo algunos, porque no encontró la totalidad de lo que buscaba: la técnica y la perfección del movimiento por el movimiento no resultaron suficientes para ella. Empezó entonces a estudiar por su cuenta musicología, antropología y danzas étnicas latinoamericanas, donde el hallazgo de las tradicionales del norte y mapuches reafirmaron su rumbo. Pasó tardes enteras en el Museo de Arte Precolombino, investigó y se interiorizó con las connotaciones religiosas del cuerpo, y su posibilidad d ser un medio de conexión y agradecimiento en ceremonias religiosas.

Desde ahí volcó su mirada hacia Oriente, hasta los 7 estilos de danza clásica [india, y buscó escuelas, pero no fue fácil porque es muy poco lo que se sabe en Chile sobre ellas. Durante esos meses decidió su primer viaje a la India , congeló, trabajó, conoció a Elías Cohen, actor y director nacional, quien venía llegando de allá para regresar pronto a realizar un montaje de danza-teatro con actores indios y un danés. Cuando se encontraron allá Elías le contó que necesitaba una actriz y Paula aceptó el rol.

- fue un montaje especial, las funciones las hacíamos en un templo.

Terminada la obra empezó a buscar una escuela de danza; llegó hasta una creada especialmente para extranjeros, pagada en dólares que, finalmente, tampoco resulto. Encontró al maestro N.V. Krishnam, quien la invitó a la escuela de su aldea, exponiéndole las condiciones: nadie hablaba inglés, el piso de las salas era de cemento y estaría prácticamente sola, inserta en la realidad cotidiana de aquel país que la conmueve. Durante 1 año estudió de lunes a lunes en medio del misticismo oriental, no contaminado ni diluido por ninguna intervención occidental, aparte de ella.

Asumió que el movimiento era una conexión entre la mente, el espíritu y el cuerpo, un medio de interiorizar el equilibrio externo. Experimentó aquella fuerte relación entre discípulo y maestro , intensa fuente de conocimiento que se hereda y conecta, finalmente, con Dios o la energía inicial. Aprendió a desprenderse de las aprensiones físicas a través de la humildad, y a trabajar el cuerpo como un canal de conexión entre energías terrenales y superiores.

Volvió a Chile y postuló al Fondart 2003 para regresar India a profundizar sus estudios de Bharata Natyam, estilo clásico en que se especializó. Ganó y regresó donde su maestro. Ahora lleva 6 meses nuevamente en Chile, canalizando y procesando su experiencia.

-Ahora cuando bailo siento que Dios, yo y el espectador somos una sola cosa. Veo el movimiento siempre como agradecimiento e invitación, lo que es inseparable de la danza india, y también de las étnicas y folklóricas latinoamericanas que buscan aquella misma conexión superior y agradecimiento.

Hace 3 meses montó Nataraja, una pequeña escuela donde enseña yoga y Bharata nayam. Y durante este primer mes del año la podremos ver en la presentaciones e Bharata Natyam que hará desde el 25 al 29 , a las 20:15 h en la Sala Finis Térrae.

Entre sus próximos proyectos está postular a un Fondart para editar un documental sobre danza y música clásica india y danza egipcia fuera de las mezquitas, y para montar otras 4 de las 10 que componen el repertorio total de Bharata Natyam, del que ya ha aprendido 8. La idea es realizar un espectáculo intervenido con partes del documental.